Mi nombre es Mariana y, aunque mi formación más valiosa no la obtuve en una universidad, la he adquirido durante años dedicando mi vida al cuidado, la educación y el acompañamiento de quienes más me necesitan.
Soy madre de tres hijos, he acogido a menores en mi hogar y he cuidado al mismo tiempo de mi madre, que padecía Alzheimer avanzado y tenía reconocido un alto grado de dependencia. Todo ello lo he gestionado prácticamente sola, aprendiendo cada día a organizar, resolver, acompañar y cuidar con paciencia, amor y responsabilidad.
Durante años he coordinado horarios, necesidades médicas, educación, alimentación, apoyo emocional, trámites administrativos y todas las situaciones imprevistas que surgen cuando la vida de otras personas depende de ti. Esta experiencia me ha enseñado algo que no aparece en ningún título académico: la capacidad de estar presente, mantener la calma en momentos difíciles y encontrar soluciones cuando otros no las ven.
Cuidar no es simplemente atender necesidades básicas. Cuidar es escuchar, comprender, anticiparse, proteger y transmitir seguridad. Es saber que detrás de cada niño, cada persona dependiente y cada familia hay una historia, unas emociones y unas necesidades únicas.
Las personas que me conocen destacan mi empatía, mi capacidad de organización, mi responsabilidad y mi enorme compromiso con el bienestar de los demás. He aprendido a trabajar bajo presión, a gestionar múltiples responsabilidades al mismo tiempo y a hacerlo sin perder la sensibilidad ni la cercanía humana.
Por todo ello, considero que puedo aportar mucho valor en cualquier puesto relacionado con el cuidado infantil, el acompañamiento familiar, la atención a personas dependientes o el trabajo remoto de apoyo y gestión. Mi experiencia no es únicamente profesional; es una experiencia vivida, real y profundamente humana.
Creo firmemente que las personas más vulnerables necesitan algo más que asistencia: necesitan sentirse comprendidas, respetadas y acompañadas. Esa ha sido siempre mi forma de cuidar y es también la forma en la que me gustaría seguir ayudando a otras familias.
No busco únicamente un empleo. Busco la oportunidad de poner al servicio de otras personas todo lo que he aprendido durante años dedicados al cuidado, la entrega y el amor incondicional.
Porque cuando cuidar forma parte de quién eres, deja de ser una obligación para convertirse en una verdadera vocación.
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