Por mis años de experiencia cuidando a niños/as puedo decir que es un trabajo que merece la pena, ya que te llena el corazón de amor y la cara de sonrisas.
Me encanta hacer actividades con ellos, nunca sé quién aprende más.
Adoro la sensación de que aprenden disfrutando del juego en el que estemos en ese momento.
Me suelen decir que tengo mucha paciencia pero creo que a la gente se le olvida que la psicología de los niños es algo distinta a la de los adultos, cuando entiendes por qué hace algo que no debe, todo cobra un sentido muy diferente.
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